
ESPIRITUALIDAD DE LA FILIACIÓN DIVINA Y LA PEQUEÑEZ ESPIRITUAL
Perfil humano espiritual
El Primogénito
El Beato Moisés, fue discípulo fiel del Venerable Félix de Jesús Rougier, se configuró con Jesús Sacerdote y Víctima: Su pasión por la salvación de los hombres la manifestó por el camino de la Infancia espiritual. P. Félix expresó: Fíjense en Moisés, lo tienen como modelo, es el primer profeso y tiene el espíritu de la Congregación. Le dirigió este elogio: Moisés de Jesús, Acuérdate, hijo muy amado en Jesús, que viniste en la aurora, que Jesús lo bendijo en la primera hora, que fuiste el primer llamado y el primer amado, y el primer bendecido, las primeras gracias, las primeras caricias, el primer amor, ¡Cuánta correspondencia de su parte! ¡Cuánto amor!
Lema
Hago siempre el agrado de mi Padre (Jn 8, 29). el 09 de agosto de 1946 expresó: Quien busca a Dios todo lo ve bajo la voluntad divina y todo lo hace y todo lo recibe por amor, esto es propio de quien vive la pequeñez espiritual, esta práctica nos hace simpáticos delante de las personas que tratamos y es muy agradable a los ojos de Dios.
Carisma
Lo original en su vida animada por el Espíritu Santo, fue la identificación con Jesús Hijo y su profundo amor al Padre. En sus escritos se refleja una relación personal e íntima con Jesús Eucaristía a quien le abre su corazón en el silencio y así es habitado por la Santísima Trinidad. Con gran devoción predicaba el amor al Padre en su misericordia, bondad y ternura. La espiritualidad del Beato Moisés, está marcada por la experiencia de Jesús el Hijo de las Divinas complacencias, con quien se identificó: Si tenemos esa unión íntima con Jesús, todo el día llevaremos a Dios, aunque estemos bien contrariados por los acontecimientos, siempre estaremos unidos a nuestro Padre Dios. La nota característica de todo bautizado debe ser: Tener contento a Jesús, ese debe ser nuestro alimento, nuestra ocupación, porque Jesús es TODO para nosotros, es nuestro modelo de santidad, de sencillez, de pequeñez, de confianza.
Itinerario espiritual
Su método de santificación fue el recogimiento, como medio eficaz para el encuentro con Cristo. El 07 de mayo de 1935, escribió: La vida interior, la vida del espíritu, es indispensable para nuestra santificación y esta vida interior sólo se vive teniendo recogimiento, base de la vida espiritual. Del recogimiento que tengamos, depende nuestra oración y unión con Dios. En el recogimiento Dios nos lleva a la soledad y se comunica con nosotros, nos da su luz y nos comunica su verdad. Quien vive el recogimiento encuentra la verdadera sabiduría. Que cada uno en su interior repita: Jesús, yo creo en tu amor. Esforzarnos por entrar suavemente en la presencia de Dios, en la oración entablar un dialogo amoroso, confiado, humilde, en la dulce intimidad saborear la presencia del Espíritu Santo, el divino huésped del alma.
María Inmaculada
A María Inmaculada se acogió como niño recién nacido. En su diario espiritual escribió: María mi buena Madre soy tu hijo, esta expresión muestra su relación filial y su piedad mariana, a Ella se confío con un tierno amor: Oh, María, Madre mía de Guadalupe, alégrate, tienes otro hijo Sacerdote, que jamás suba al Altar sin Ti. En tus manos encomiendo y pongo mi vida sacerdotal. Plegaria a María: Oh, María, Madre mía, dame recogimiento, amor, dolor, confianza, María, si no fueras mi Madre no te pidiera tanto. María si soy tu hijo, concédeme lo que te pido, si es del agrado de Dios. Cf. Diario espiritual 15 de mayo de 1922. 03 de agosto de 1922.
Fecundidad apostólica
Su deseo de glorificar al Padre lo llevó a mostrar la misericordia del Padre y a mostrar la santidad filial por medio del confesionario y la Dirección espiritual. Fue amigo de los niños acólitos, ellos ocuparon un lugar privilegiado en su corazón; se dedicó con esmero a la formación de las catequistas y formó grupos de señoritas que honrarán a María nuestra Madre, las guío a la vida religiosa, visitaba a los enfermos y a los presos para llevarles el consuelo de Jesús Eucaristía. El amor al prójimo lo transmitía de una maner natural, en su mirada limpia, en sus palabras suaves y firmes, en gestos de bondad, la fecundidad pastoral de su ministerio sacerdotal era visible ya que infundía el fuego del Espíritu Santo que llevaba en su corazón, por lo que hacía tanto bien en la Iglesia.
Carisma de fundador
Recibió del Espíritu Santo el carisma de fundador y en 1934, fundó la congregación de Misioneras de la Caridad de María Inmaculada. Dios le inspiró la caridad en todas sus formas. La misión que recibió fue enseñar el espíritu de pequeñez espiritual, viviendo como hijos amados del Padre, anunciar la paternidad de Dios en los apostolados de la salud, sanando el dolor de los enfermos, evangelizar a través del acompañamiento en la educación a los niños y jóvenes, llevando el evangelio a los más alejados en la pastoral misionera.
LA PEQUEÑEZ ESPIRITUAL CAMINO DE SANTIDAD

Mi alma quiere ser santa y pienso que está muy lejos, no desmaya, confía, se abandona con todas sus miserias en los brazos de Dios… Trabaja con todo empeño y a eso dirige todos sus actos, para llegar a ser, pequeñita, víctima, muy de María. Carta al P. Félix, 28 de noviembre de 1920.
Oh sí, Dios vive en mí y yo vivo en Él y quisiera que mi atmósfera en todas partes, en todo tiempo y circunstancias fuera: Dios y que ninguna cosa me suceda o se me ponga delante por más pequeña que sea, que no la vea por el lado de la voluntad de mi buen Dios que quiere o permite esto o aquello para mi santificación, y así yo sólo buscaré su querer, su placer y nada más. Estoy muy lejos de ser lo que deseo… porque el Yo vive aún en mí. Carta al P. Félix, 28 de noviembre de 1920.
POR MARÍA SER SANTOS
Muy unidos en el Espíritu Santo, en la Eucaristía, en María, porque en esos seres tan queridos nos amamos. Sentimos la benéfica participación de nuestras oraciones y sacrificios. Tenemos que formar un descanso para Jesús y un nido blando para nuestra Palomita… ayudémonos. Cartas a M.Sp.S. 9 de enero de 1921.
Qué hermoso se pasan los días a los pies de una custodia.¡Oh! aprovechemos mucho, Jesús nos quiere santos y grandes santos… María todo lo hará si nos damos a ella. Cartas a M.Sp.S. 9 de enero de 1921.
Amémonos muy íntimamente en Jesús y María, no olvidemos jamás que debemos ser uno por el amor. Quien nos ve se figura que somos ya unos santos para canonizarse… pero aún no llegamos hasta eso, y sin embargo, debemos llegar, y si no, no corresponderemos a los deseos de Jesús. Cartas a M.Sp.S. 9 de enero de 1921.
¡Oh! hermanos, ¡qué impulsos para hacernos santos! y qué inútil es uno para todo. ¡Oh! pero María lo allanará todo, dejémonos hacer, entreguémonos, que eso es lo que pide Dios de nosotros, y Él se encargará de lo demás… pero de veras, no nos busquemos, no pensemos en nosotros, busquemos a Dios y pensemos sólo en Él.Cartas a M.Sp.S. 9 de enero de 1921.Bajo las alas de nuestra Palomita y que María nos bendiga. Para corresponder a los deseos de Jesús: debemos llegar, por María, a ser santos y santos canonizables. SÓLO DIOS NOS HACE SANTOS¡¡Viva Jesús!!, ¡¡Viva María!! Nuestra alma, como siempre la misma, con sus caídas, con sus infidelidades… ¿pero qué?… si eso somos… si eso podemos… pecar y condenarnos… y por eso cuanto más incapaces nos veamos, más debemos entregarnos a Dios… sólo Él nos hará santos… Cartas al P. Félix, 27 de febrero de 1921
¡Oh!, cómo quisiéramos y con qué ansias suspiramos por ser muy pequeñitos, viviendo siempre en los brazos de nuestro buen Dios… ¿Cómo haremos para olvidarnos de nosotros mismos para pensar sólo en Dios…? Trabajamos… pero nada. Dios lo quiere así… bendito sea… Nuestras infidelidades nos salen a cada paso… Que Dios nos guíe… y nos ayude… somos de Él. Cartas al P. Félix, 27 de febrero de 1921

SANTOS PARA SALVAR Y CONVERTIR EL MUNDO
Los males actuales, las injusticias, la persecución del bien, la propagación del error y de la impiedad, me llenan de no sé qué el corazón, pero sí me quitan la paz.Cartas al P. Félix, 13 de marzo de 1922.
A la noticia de todo eso, quisiera convertir a todos, predicarles… no sé qué más, pero qué pues, debo hacer lo que Jesús quiere de mí, mi vocación es ser «digitus Paternae Dexterae » (el dedo de la derecha del Padre) perfeccionando las almas, imposible que pueda hacer todo. Cartas al P. Félix, 13 de marzo de 1922.
Sí, podré hacer mucha oración, muchos sacrificios y ser muy santo para santificar a muchas almas y sobre todo, a esas almas tan amadas de Jesús, las de los sacerdotes. ¿Verdad que le formaremos muchas almas a Jesús, almas santas y ardientes para que salven y conviertan el mundo? Cuando estoy más sin paz voy a Jesús, y eso todo me inspira. Cartas al P. Félix, 13 de marzo de 1922.
ES SENCILLA NUESTRA SANTIFICACIÓN
Es muy fácil y sencilla nuestra santificación y el servir de algo en este mundo. No nos encerremos en nuestro egoísmo, en nosotros mismos, para evitar dificultades con el prójimo. Esto se resuelve encontrando el medio y siguiendo ciertas prácticas. Así como el artista toma un pedazo de mármol informe, primero lo cincela, después procede a hacer uso de instrumentos más finos, para esculpir una hermosa estatua y presentarla ya retocada, algo por el estilo pasa con nosotros en cierto sentido, y Dios nos pone donde Él quiere.Enseñanzas P. Moisés, 25 de agosto de 1935.Para ser buenos necesitamos fijar los puntos y corresponder a la acción de Dios.Enseñanzas P. Moisés, 25 de agosto de 1935.
Comenzaremos por ser muy dóciles y francos, para que nuestro Señor nos vaya formando. Él, indudablemente, tiene mayores deseos, mayor empeño que nosotros mismos por santificarnos, hasta de nuestras caídas miserables se vale para santificarnos. Pero para esto, es necesario servir de algo y si no se vive de Dios, no se respira a Dios, no se vive en toda actividad de Dios, no serviremos de nada, en la práctica nos buscaremos a nosotros mismos y seguiremos nuestro propio juicio; en una palabra, no viviremos de Dios. Enseñanzas P. Moisés, 25 de agosto de 1935.
Aunque gran parte de nuestra vida sobrenatural o espiritual depende de nuestra voluntad, tendremos presente que ésta debe estar dirigida a Dios, impulsada por Dios. Si practicáramos a menudo esto, en todos los detalles de nuestra vida, sobre todo en nuestro interior, en nuestro querer y no querer, sería ideal, no «meteríamos los pies» a cada instante de nuestra vida y si los metíamos, nuestro Señor se encargaría de sacarnos, ya que procederíamos rectamente.Enseñanzas P. Moisés, 25 de agosto de 1935.
No nos preocupemos porque no nos comprendan, Dios lo permite así, preocupémonos vivir de Dios. Enseñanzas P. Moisés, 25 de agosto de 1935.
Un alma que vive y respira a Dios, cuando se le presenta un acontecimiento difícil y doloroso, lo primero que hace es ver a Dios en aquella circunstancia y aceptar todo, gustosa, como venido de Él mismo. Enseñanzas P. Moisés, 25 de agosto de 1935.
Unas veces nos pedirá nuestro Señor que nos humillemos, otras que aguantemos las imprudencias del prójimo, pues hagámoslo con gusto.Enseñanzas P. Moisés, 25 de agosto de 1935.Seamos dóciles como niños y francos como margaritas, que presentan perfectamente abiertos sus pétalos. Dios necesita de nuestra docilidad y humildad para formarnos. Enseñanzas P. Moisés, 25 de agosto de 1935.
Nuestro Señor no nos pide la perfección, pero sí nos pide lo que está de nuestra parte en cuestión de docilidad y franqueza. La docilidad en todas sus formas no es más que la muerte del «yo» hasta en los mínimos detalles, de otra manera no haremos nada. PARA SER SANTOSPara llevar a cabo nuestra santificación y tener una exquisita caridad, es decir, para ser otros Jesús, hay que estar convencidos de que nuestra unión con Dios debe ser real.Enseñanzas, P. Moisés, 15 de septiembre de 1935.
No olvidemos que en nuestra santificación, la mayor parte del trabajo es de Dios y nosotros no tenemos que hacer más que una mínima parte, pero sin ese pequeño trabajo nuestro, Dios no puede hacer nada.Enseñanzas, P. Moisés, 15 de septiembre de 1935.
No vamos a estar con ilusiones en la teoría ni en la práctica, pero tampoco debemos inquietarnos demasiado para hacer esfuerzos, sino que solamente nos contentaremos con hacer lo que Dios nos pida; el éxito se lo dejaremos a Él, Él es nuestro Todo, Él es omnipotente. Enseñanzas, P. Moisés, 15 de septiembre de 1935.
Nosotros no somos capaces, por nosotros mismos, de un solo pensamiento bueno, ni de una acción recta, si Dios no nos ayuda. Debemos hacer pasar en todas nuestras actividades esta verdad: que Dios lo puede todo y nosotros nada podemos sin Él (Cf. Jn 15,5), motivo por el que, para ejecutar cualquier acto, nos replegaremos en Dios con una profundísima humildad.Enseñanzas, P. Moisés, 15 de septiembre de 1935.
La santificación es el aumento de la gracia santificante en nuestras almas y esta gracia, seguida de sus consecuencias inmediatas, que son las virtudes teologales y morales, así como los dones del Espíritu Santo. Enseñanzas, P. Moisés, 15 de septiembre de 1935.
La santificación es morir a nuestros vicios y revestirnos del hombre nuevo; nuestra santificación es unirnos a Dios. Pero, para esto hay que limpiar nuestras almas y tener presente que Dios hace la mayor parte del trabajo.Enseñanzas, P. Moisés, 15 de septiembre de 1935.
Trabajaremos, de acuerdo con el director espiritual, para quitar uno de tantos malos hábitos que tenemos muy arraigados y además de esto, trabajaremos por vivir muy íntimamente ese principio de filiación, es decir, de que «somos hijos de Dios». Enseñanzas, P. Moisés, 15 de septiembre de 1935.

NUESTRO IDEAL SER JESÚS
¡Vivir de Dios! Vivir vida divina, que Dios palpite en todo nuestro ser. Nuestro ideal es ser un «reflejo de Jesús», debemos ser como Él; a medida que Dios viva en nosotros, nos iremos transformando en Él, irán muriendo nuestros defectos y miserias; irá muriendo nuestro «yo» para dar lugar a que Dios viva en nosotros y así nuestras obras serán como las de Jesús y se dirá lo que se dijo de Jesús: «Pasó haciendo el bien» (Hech 10,38).Enseñanzas P. Moisés, 28 de enero de 1936.
Nuestro ideal es ser santos y nuestra principal ocupación debe ser esa: ¡santificarnos! Primero llenarnos de Dios, para después darlo a las almas. ¿Cómo vamos a convertir a las almas, a ayudarlas, si no estamos llenos, poseídos de Dios, que es Caridad? ¡Imposible! Enseñanzas P. Moisés, 28 de enero de 1936.
Antes de conquistar los ideales exteriores, debemos trabajar sin descanso por el ideal interior, por vivir vida divina, vida de Dios, vida interior, vida del espíritu; vida de oración muy intensa, en la que nuestro Señor se comunica al alma, le da sus luces, sus inspiraciones y una vez llenos de Él, darnos a las almas.Enseñanzas P. Moisés, 28 de enero de 1936.
Porque sin esa vida interior, sin poseer a Dios, sin vivir de Él, ¿cómo soportar al prójimo con sus mil defectos? ¿Cómo olvidarnos de nosotros para atender a los enfermos? ¿Cómo hacer frente a las tentaciones que se presenten? ¿Cómo oportar el sufrimiento, las cruces que nuestro Señor nos mande? ¿Cómo? Si no nos hemos abastecido de Él mismo, que es la fuente de todas las virtudes, ¿cómo podemos ser pacientes, amables, caritativos, sufridos, olvidados de nosotros mismos, si estamos lejos de Él? ¡Imposible! Enseñanzas P. Moisés, 28 de enero de 1936.Para realizar este ideal, necesitamos un ambiente de pureza para que Jesús nos llene, porque se apacienta entre lirios y azucenas.Enseñanzas P. Moisés, 28 de enero de 1936.
Así debe ser nuestra vida, toda pureza, en donde Jesús se recree al perfume de las almas limpias y puras. Enseñanzas P. Moisés, 28 de enero de 1936.
Pureza quiere decir ausencia de todo pecado, de toda imperfección, de toda mancha; así como decimos que el agua de un vaso está limpia cuando está clara, transparente, sin nada que la enturbie, así el alma que trabaja en quitar hasta la más pequeña sombra de imperfección, que es pura en sus pensamientos, en sus palabras, en sus obras, en esa alma vive Jesús muy contento y complacido. Enseñanzas P. Moisés, 28 de enero de 1936.
Ser un ángel. ¡Un ángel lleno de Dios para darlo a las almas!Este es nuestro ideal interior y a la conquista de este ideal debemos dedicar toda nuestra vida y nunca perderlo de vista.Enseñanzas P. Moisés, 28 de enero de 1936.

PREDICAR LA SANTIDAD
Nombre… santidad: No le llamemos así… razón… nos puede dañar, ilusionar. Llamémosle de otro modo cualquiera: Serle agradables. Amarla… inmensamente. Complacerlo cumplidamente. Santidad es más = la orientación a Dios.
EFECTOS DE LA SANTIDAD
Vive con la preocupación y necesidad de glorificar a Dios por todos los medios.El celo de la casa de Dios lo devora, en la paz, en el orden… lo mata.Vive para sólo agradarle… su alimento… su preocupación.No apetece: en el cielo y en la tierra más que Dios y su gloria…Su herencia: Dios.Es el alma toda y permanentemente de Dios… tiene Luz… tiene Amor.DIOS ES SANTOEn la santa misa leemos estas palabras: «Santo, Santo, Santo». Isaías oyó que en el cielo cantaban los ángeles: «Santo, Santo, Santo».Dios es Santo. Enseñanzas P. Moisés, 30 de diciembre de 1939.La santidad de Dios es uno de los mil puntos o una de las mil esencias atractivas que tiene Dios, uno de los fuertes y poderosos imanes que tiene para atraernos Dios. Enseñanzas P. Moisés, 30 de diciembre de 1939.
La Revelación nos dice que debemos ser santos. En primer lugar, entendemos que la santidad es pureza, es decir, quitamos todo lo que es contra Dios y después quitamos todo lo que no es Dios. Y por último, entendemos que la santidad es una fuerte adhesión a Dios. Esto, aquí en la tierra.Enseñanzas P. Moisés, 30 de diciembre de 1939.
Dios es santo, en ese Ser hermosísimo que es Dios, ante todo y primero que todo, no hay nada que no sea Él, nada contra Él; el pecado, las imperfecciones, de esto nada absolutamente, porque no hay en Él nada de miseria ni sombra de pecado, ni sombra de imperfección encontramos en Él. Todo en Dios es purísimo. Dios es la misma pureza, la esencia de la pureza, la esencia de la santidad. Enseñanzas P. Moisés, 30 de diciembre de 1939.
Pero en Dios no solamente encontramos esta pureza, es decir, no solamente lo que es contra Dios, sino tampoco lo que no es Él. En Dios, todo es Él y nada hay de extraño en Dios; en todo el obrar y el querer de Dios, en toda su actividad, no hay nada que no sea Él. Dios es puro, de modo que Él en su esencia, en su querer, en su obrar, en su Ser, nada tiene de malo, ni tampoco de extraño a Sí mismo.Enseñanzas P. Moisés, 30 de diciembre de 1939.
Teniendo esto en cuenta, podemos imaginarnos la hermosura de Dios, lo atractivo que es Dios en su mismo Ser. La naturaleza de Dios es infinitamente perfecta en toda su extensión, en toda su eternidad, en su infinitud. A Dios nada le falta y por eso Dios es todo hermosura y tampoco le sobra nada, o, en otras palabras, Dios es Santo, Santo, Santo, es decir, sin mezcla de otras criaturas. Él, bellísimo, Él y nada más que Él, y por eso es el Santo de los santos, por eso es la misma santidad substancial y, por tanto, es la hermosura incomparable. Enseñanzas P. Moisés, 30 de diciembre de 1939.

LA SANTIDAD DE DIOS
Para nosotros, la santidad es la adhesión de la creatura a Dios. Y en Dios, ¿qué cosa será la santidad? La santidad en Dios es la adhesión de Dios a Sí mismo, la adhesión de Sí a Sí mismo; es como un acto de amor. Así como nosotros decimos: Me amo, me quiero, me entrego a mí mismo. La entrega de Dios a Sí mismo es la santidad de Dios.Enseñanzas, P. Moisés. 30 de diciembre de 1939.Imaginémonos un acto de voluntad de Dios para darse a Sí mismo. Ese acto de amor que realiza en Sí mismo y para Él mismo, un acto de donación, se toma a Sí mismo y se entrega a Sí mismo… ¡Qué acto tan tremendo, tan perfecto, tan fuerte, tan sublime de Dios en su esencia! Enseñanzas, P. Moisés. 30 de diciembre de 1939.
Esa vida de donación y de amor no es otra cosa que la misma vida de Dios entre el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo. El Padre se ama en su Verbo y el Espíritu Santo de allí procede. Esa vida en sus tres divinas funciones, es la santidad, es su vida.Enseñanzas, P. Moisés. 30 de diciembre de 1939.
La santidad de Dios es un acto purísimo que realiza en el seno de su esencia, esto es lo que hace el Verbo y el Espíritu Santo. El Padre, el Verbo y el Espíritu Santo son los tres términos de la vida de Dios, de la santidad de Dios.Enseñanzas, P. Moisés. 30 de diciembre de 1939.¿Cómo se da Dios a Sí mismo? ¿Cómo se adhiere a Sí mismo? Por sus tres divinas Personas. Contemplemos en las alturas de la divinidad cómo Dios, en un acto, se ama, se contempla, se toma y se entrega a Sí mismo, eso es la santidad, la hermosura de Dios.Al vislumbrar, aun cuando sea muy imperfectamente, la santidad de Dios, debemos cantar también con los serafines y querubines: «Santo, Santo, Santo», y podremos cantar también con la Iglesia de Jesús: «Tú sólo Santo, tú sólo altísimo, tú sólo Señor». La santidad de Dios es su vida, la comunicación de Sí mismo es la santidad de Dios. Enseñanzas, P. Moisés. 30 de diciembre de 1939.

LA SANTIDAD NOS HACE PARECIDOS A DIOS
Nos dice san Pablo: «Sean imitadores de Dios, como hijos suyos muy queridos» (Ef 5,1), «Sean perfectos, como mi Padre Celestial», palabras de Jesús, palabras para nosotros, para cada uno. Seamos muy parecidos a Dios.Enseñanzas, P. Moisés. 30 de diciembre de 1939.
¿Cómo nos quiere Dios? ¿Cómo nos quiere a cada uno de nosotros? Nos quiere imitadores de Dios. «Seamos perfectos», seamos santos, con esa santidad que contemplamos en Dios. Semejantes a Dios, parecidos a Dios, ¿cómo? ¿Cómo se alcanza esa santidad? Con las siguientes prácticas: Quitar todo lo que no es de Dios y adherirse constantemente a Dios, por medio de un acto de abandono y de entrega; todos los días, a cada paso, decirle: «Tuyo, tuyo, te amo y me entrego para ser tuyo Señor, para siempre».Enseñanzas, P. Moisés. 30 de diciembre de 1939.
Por tanto, quitar todo lo que no sea Dios; las preocupaciones y las penas ponerlas en su lugar, más abajo y por encima de todo, Dios. Si hay infidelidades, faltas voluntarias, pecados, eso no es la santidad. La Revelación nos dice: «Sean perfectos, como su Padre Celestial es perfecto» (Mt 5,48); luego podemos, y más, debemos realizar esa santidad. No es una ilusión y, por tanto, seamos lo que debemos ser; es algo real, algo que debemos realizar para que seamos parecidos a Dios.Enseñanzas, P. Moisés. 30 de diciembre de 1939.
Repitámosle a Jesús: «Creo, Señor, que tú eres el Santo de los santos. Tú sólo eres Santo. Creo que tu santidad consiste en apartar todo lo que no eres tú y en adherirte a ti mismo. Te amo porque eres Santo, Santo, Señor y mi Dios, y me mandas que te ame y me quieres como tu hijo. A mí, como católico, apostólico, romano y como llamado a vivir el espíritu de Infancia Espiritual, me mandas que sea yo un imitador tuyo, que sea yo perfecto, como mi Padre Celestial. Enseñanzas, P. Moisés. 30 de diciembre de 1939.
Dame la gracia de quitar de mí todo lo que no seas tú y de adherirme a ti con un acto sincero y perfecto de mi voluntad. Dame la gracia de darme a ti para que así realice las palabras de la Revelación: «Sed imitadoras de Dios» como hijos, es decir: Quiero ser hijo tuyo, hijo de Dios, y por tanto, parecido a ti, perfecto como tú, santo». Enseñanzas, P. Moisés. 30 de diciembre de 1939..
¿Qué luces Dios me da, a qué me invita, qué llamada Dios me viene haciendo en mi apostolado?
El que no tome su Cruz y me siga no es digno de mí.

