
Fundador
El Espíritu Santo es quien suscita los carismas en la Iglesia para hacer visible el Evangelio de Cristo. El P. Moisés recibió el carisma de la Filiación Divina, que se traduce en esa experiencia de hijo pequeño amado del Padre. En el Diario espiritual revela la inspiración del carisma dado por Dios: «Jesús mío, debo tener ante todo el tinte de la filiación. Oh sí, mi amor debe ser amor de hijo y por lo mismo amor de confianza, y por tanto amor de perfecto abandono al amor, a la voluntad de mi Dios. Es cierto que Dios es mío».
La paternidad de Dios
Su espiritualidad se encarna en las páginas del Evangelio donde Jesús se revela como Hijo del Padre: «Te alabo Padre porque revelas los misterios del reino a la gente sencilla». Mt 11, 25. «Tú eres mi hijo amado, en ti me complazco»(Mc. 1,11).
Inspiración de Fundador
Al P. Félix le escribe, en el año de 1934: «Esto es lo que deseo, esto es lo que enseño a las almas, y creo firmemente que este espíritu Dios me lo ha dado y quiere que lo enseñe a las almas sin preocuparme de más. Cada día con esto vivo más y más en la paz».
Misión sublime
Con humildad y sencillez nos muestra la pedagogía de Jesús para vivir la amada pequeñez: «Nuestro Señor me ha elegido para llevar a cabo la “misión más sublime” que Él trajo a la tierra, la misión de enseñar el Espíritu filial, el espíritu de pequeñez, o sea de humildad».
Me siento con un corazón muy grande para abarcar
a todo el mundo
Con el deseo de derramar la caridad, fundó la congregación de Misioneras de la Caridad de María Inmaculada, el 29 de marzo de 1934, en la Ciudad de México, para hacer visible la Bondad de Dios. Con cuánta nitidez, el P. Moisés reproduce su «carisma de fundador», con lo que manifiesta el don recibido del Espíritu Santo para recrear en la Iglesia la belleza y frescura del Evangelio: «La misión que Dios puso en mí al traerme al mundo es precisamente la de intensificar el espíritu del olvido propio, de la humildad en lo natural y en lo sobrenatural, quizá si Dios me hubiera propuesto esto, hubiera yo dicho “NO”, pero me fue llevando sin duda, ustedes como mis hijas son mis colaboradoras y continuadoras que darán gloria a Dios».
«Les dejo mi propio espíritu, el que Dios me dio para ustedes, ese caminito de pequeñez espiritual, de abandono. Nadie como ustedes ha recibido mi propio espíritu. Esa es la herencia que les dejo».
Espiritualidad Mariana
María Inmaculada es una presencia viva en el corazón del P. Moisés, en el Diario espiritual, encontramos cómo es su relación personal y de hijo pequeño con María Madre: «Oh María, mi buena Madre soy tu hijo» esta tierna expresión va llena de afecto filial. Y al P. Félix, le expresa: Nada temo, porque María está siempre conmigo».
La fuerza espiritual y su piedad Mariana, es una realidad de gracia que invita a convertirla en experiencia permanente: «¡Mi Madre está cerca de mí! ¡Qué real es esto cuando adquirimos el hábito de estar con María! ¡Qué dulce es la intimidad del alma con María!».
El P. Moisés, como buen pedagogo en la vida espiritual, invita con su testimonio a mantener la presencia de María en la vida cotidiana. Es María su tierna Madre quien envuelve su pensamiento, su mirada y sus palabras: «Nada que sea para Dios que no pase por las Manos de María».

Fecundidad
apostólica
La Congregación de Misioneras de la Caridad de María Inmaculada en fidelidad al Carisma recibido, tiene como fin ayudar en la Iglesia a descubrir, aceptar y vivir en conciencia, la filiación amorosa de Dios en cada momento de la vida. El P. Moisés, recibió la inspiración para sus hijas: «misioneras del amor al Padre como Jesús Hijo», llamadas a anunciar la paternidad de Dios.
Los apostolados que proyectan el carisma de la Filiación Divina y Mariana son: la educación, la salud y la pastoral misionera.
Su estilo de vida, se inspira en la experiencia de la infancia espiritual de Jesús. Lo que forma el colorido de la Misionera de la Caridad que Dios quiere: la humildad de Jesús y María, modelos de abajamiento, sencillez y alegría para irradiar la paz que Dios da a los de corazón puro, bondad y caridad, son llamadas a difundir el buen perfume de la experiencia de la filiación y la fraternidad que da la vivencia de la Infancia espiritual.
«Hacer siempre el agrado del Padre», es la clave que anima e impulsa su vocación y misión.

Laicos Apóstoles
de la Bondad
Otro fruto de la fuerza espiritual del P. Moisés, son los Laicos asociados Apóstoles de la Bondad, llamados a vivir el carisma y a participar de la misión en la Iglesia, haciendo suya la experiencia de la Infancia espiritual de Jesús para que sean en la Iglesia auténticos apóstoles de la Filiación Divina.

Un Mensaje
de Bondad y Esperanza
Dios nos bendice con un nuevo Beato mexicano: Moisés Lira Serafín, su vida y espiritualidad son un mensaje de bondad y esperanza para la Iglesia y sociedad en nuestros días.
El hombre vale
por el corazón
En la Sagrada Escritura, 1 Sam 16, se narra que Dios pone su mirada en el corazón no en las apariencias, ve a lo profundo del hombre. En la vida del P. Moisés se refleja un corazón sencillo, puro y humilde, de donde brotaba la alegría de vivir y el buen sentido del humor, se pone de manifiesto que el cambio auténtico comienza por dentro. Hacia el año de 1922, escribió en el Diario espiritual: «El hombre vale por el corazón», ahí se encuentra la esencia y la dignidad de la persona, su auténtico valor porque el corazón es la morada donde Dios habita.
Dios nos conduce
en sus brazos
amorosos de Padre
Dios que muestra siempre su amor de Padre, salió al encuentro de Moisés en la orfandad e itinerancia, realidades de vida que le provocaron sufrimiento por los continuos desprendimientos que pasó en su niñez y juventud. El Profeta Isaías escribió: «Aunque una Madre se olvidara del hijo de sus entrañas, Dios nunca te olvidará» (Is 49, 15-17). Dios le mostró su amor de Padre a través de personas como la Religiosa Victoria Ortega, de quien Moisés expresó: «me acogió con cariño y me enseñó a nunca tomar una decisión sin antes orar, pensar y consultar»; la Srita. Petra Munive, le brindó el amor y apoyo de una familia y el P. Vicente Sedeño, del Oratorio de San Felipe Neri, le orientó con seguridad en su búsqueda vocacional, sabía que Dios le tenía reservado algo más grande para él.
Perseverar siempre
El joven Moisés, ingresó a la naciente congregación de los Misioneros del Espíritu Santo, en 1914, nos enseña la constante fidelidad a las cosas pequeñas que agradan a Dios y a perseverar con esperanza en la adversidad, durante toda su formación afrontó la soledad con audacia y sostenido por la fe, aceptó con obediencia la voluntad de Dios manifestada en su Formador el P. Félix de Jesús Rougier.
Modelo para
los Sacerdotes
Vivió con hondura su vocación sacerdotal, dispuesto a dar la vida hasta el martirio en el apostolado del confesionario y la Dirección espiritual, en este ministerio recibió de Dios la inspiración de la caridad con los más pobres y necesitados, deseaba llevar a todos al amor de Dios Padre amoroso por la vivencia de la Filiación Divina.

